Reflexiones entorno a la libertad

Como ya hemos podido observar en algunas ocasiones, al hablar de ciertos conceptos tales como el amor, la justicia o, en este caso, la libertad, conviene adentrarse y profundizar qué entendemos por tal, pues bien pudiera ser que, primero, realmente no sepamos a qué nos referimos con exactitud cuando hablamos de tales conceptos y, segundo, que a veces no compartamos la misma perspectiva que otras personas cuando las mencionamos, lo que conlleva, generalmente, un sinfín malentendidos.

Sirvan estas reflexiones de Erich Fromm expuestas en El Miedo a la Libertad para que cada cual pueda afinar qué entiende por libertad, o para que trate de investigar qué se esconde tras ella.

“Las cuestiones fundamentales que surgen cuando se considera el aspecto humano de la libertad, el ansia de sumisión y el apetito de poder,son éstas: ¿Qué es la libertad como experiencia humana? ¿Es el deseo de libertad algo inherente a la naturaleza de los hombres? ¿Se trata de una experiencia idéntica, cualquiera que sea el tipo de cultura a la cual la persona pertenece, o se trata de algo que varía de acuerdo con el grado de individualismo alcanzado en una sociedad dada? ¿Es la libertad solamente ausencia de presión exterior o es también presencia de algo? Y, siendo así, ¿qué es ese algo? ¿Cuáles son los factores económicos y sociales que llevan a luchar por la libertad? ¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de eludirla? ¿Cómo ocurre entonces que la libertad resulta para muchos una meta ansiada, mientras que para otros no es más que una amenaza? ¿No existirá tal vez, junto a un deseo innato de libertad, un anhelo instintivo de sumisión? Y si esto no existe, ¿cómo podemos explicar la atracción que sobre tantas personas ejerce actualmente el sometimiento a un líder? ¿El sometimiento se dará siempre con respecto a una autoridad exterior, o existe también en relación con autoridades que se han internalizado, tales como el deber, o la conciencia, o con respecto a la coerción ejercida por íntimos impulsos, o frente a autoridades anónimas, como la opinión pública? ¿Hay acaso una satisfacción oculta en el sometimiento? Y si la hay, ¿en qué consiste? ¿Qué es lo que origina en el hombre un insaciable apetito de poder? ¿Es el impulso de su energía vital o es alguna debilidad fundamental y la incapacidad de experimentar la vida de una manera espontánea y amable? ¿Cuáles son las condiciones psicológicas que originan la fuerza de esta codicia? ¿Cuáles las condiciones sociales sobre las que se fundan a su vez dichas condiciones psicológicas?”

La pregunta que podría acompañar a estas reflexiones es ésta: ¿Hasta qué punto crees que eres libre? ¿Hasta qué punto haces uso de tu verdadera libertad? ¿Qué precio estás dispuest@ a pagar por ella?