Eventos

Aparte de los talleres regulares, aquí dejo los próximos eventos programados:

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*Intensivo para trabajar el elemento Agua desde “El Cuerpo Filosófico”:
-Chi Kung
-Filosofía
-Expresión
-Meditación / Relajación

*Abierto a todo@s, independientemente de si estás siguiendo el ciclo completo de los elementos o no.

*texto.
¿Cuál es la filosofía del agua? Pregunto por la filosofía y no por el movimiento, porque éste ya se conoce. Descender, bajar, caer. Siempre hacia abajo, si es que encuentra un lugar por donde salir. Si no, permanece quieta, inmóvil. Petrificada. El agua no se mueve, es movida. Por sí misma no necesita ir a ningún lugar o procurarse algo. Es la imagen del cambio constante, del fluir perpetuo, de la adaptabilidad. Y, sin embargo, no se mueve. Es movida. Ella no necesita nada.

Si quiere, puede transformarse, cambiar de estado, de líquida a sólida o gaseosa. ¿Dónde va el agua que se evapora? ¿A dónde van nuestras gotas de sudor cuando transpiramos? Todo retorna una y otra vez al mismo cauce. El cauce entre el Cielo y la Tierra.
Bebemos los mares de nuestros antepasados, nos moja la lluvia de un río que no conocemos. Nuestros riñones filtran las aguas que bajan de la montaña.

Los riñones, junto a la vejiga, los órganos yin y yang de la fase Agua. Los riñones almacenan nuestra esencia, la energía heredada de nuestros padres. Tiene que ver con la especie, que nació en el agua, y que se sigue gestando en líquido, en el útero materno. Ahí, en nuestra primera cueva, nos encontramos flotando en el océano de lo primigenio.

Tiene que ver con la sexualidad, con la reproducción, con los huesos. También con el invierno, el frío, el miedo, la sombra, la oscuridad total. Como entre las paredes del inconsciente profundo, personal y colectivo; como debajo del océano profundo, a km de la superficie, donde apenas llega luz. Donde habitan monstruos marinos.
Entonces, uno choca con un bloque inmenso de hielo.
Congelación. Muerte. Transmutación.
El agua enseña el ciclo eterno de una Quietud en movimiento, donde éste aparece cuando interacciona con otras fuerzas y ella se adapta a cualquier tipo de obstáculo. Trabaja desde lo grande hasta lo pequeño, de la gota al tsunami, para pasar por donde le han enviado, con una perseverancia implacable.

La perseverancia, la virtud más mencionada en el I Ching. La perseverancia de los riñones para seguir por el camino elegido, incluso para bajar a las profundidades del océano mental, para rescatar traumas, heridas, sueños, conflictos, anhelos, para dejarlos salir y reconocerse como algo más. En el océano de la Consciencia, lo ilimitado juega a nube, lluvia, río y lago, mar y montaña, con bañador y crema solar. Y en ese lugar, escuchamos, con los órganos asociados al mismo elemento. El oído.

El Jing no puede regenerarse, en principio. Pero sí le van bien las prácticas de chi kung para el riñón, que ayudan a conservar su energía, para que no se evapore, para que no sea nube, aún. El automasaje, el sonido y la respiración con el órgano son muy placenteros, nos ayudan a equilibrar la energía de todo el cuerpo.

Con el agua descendemos a los abismos, nos caemos por la catarata, surcamos rápidos. Hay “peligro al cruzar las grandes aguas” (I Ching). Al mismo tiempo, comprobamos, con sorpresa, que yendo más allá de nuestra mente superficial, encontramos las orillas de la calma mental, bien adentro de
nosotros mismos, y nos abrimos a un espacio ilimitado.

La profundidad aporta una nueva dimensión a la vida plana, epidérmica, superficial, donde no sólo las ropas sino también las mentes, se reflejan. Una vida plana con mando a distancia, donde los actores se mueven por interés y entretenimiento. ¿Dónde queda la conversación sentida, la intuición directa, la verdad interior, la conexión con lo sagrado? No la puedo encontrar, por más que abra facebook.

El agua son también nuestras emociones, aunque en Medicina Tradicional China se habla más de miedo, temor, falta de voluntad, frío, encogimiento, propios del invierno. Nos preparamos para hibernar antes del regreso de Perséfone en primavera.
Son las emociones las nos bajan a tierra, que es nuestro cuerpo.“El aquí es nuestro cuerpo, el ahora son nuestras emociones” (Marcelo Antoni).

El agua puede enfriarse o calentarse, y lo ideal es una cierta tibieza que nunca es siempre la misma. Si no sentimos nuestras emociones nos convertimos en el señor de hojalata, puro metal, pero si nos dejamos arrastrar demasiado por sus aguas podemos ahogarnos en nuestro propio llanto, casi literalmente.

Nuestro cuerpo está compuesto en su mayoría de agua. El porcentaje cambia con la edad, aunque se calcula que nacemos con un 75% al nacer y morimos con un 60% ( según wikipedia). Si esto es cierto, nuestra vida también es un progresivo proceso de evaporación.
Aprender a vivir implica aprender a navegar, nadar, bucear y pescar en nuestro océano interno, que no es nuestro, sino nosotros de él.

¿La filosofía del agua? Su quietud, su movimiento.

“A quienes entran en los mismos ríos bañan aguas siempre nuevas” Heráclito.