Acabo de descubrir este arte japonés que me parece muy profundo por las implicaciones que tiene. Es puro arte de vida, un ejemplo de cómo en nuestra vida podemos utilizar la sabiduría para embellecer nuestro ser, haciendo del sufrimiento y el dolor aprendizajes que reviertan en una mayor toma de conciencia de nosotros y la realidad en que vivimos; tornándonos, quizá, más empáticos, humildes y compasivos.
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Las cicatrices que la vida te deja,sirven para valorar más lo que tienes,y en algunos casos lo que no has sabido valorar,en su momento,hay que vivir el presente y saberlo saborear con plenitud no importa el mañana,el momento sea cual sea es el mejor.
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