Tai Chi y Chi Kung

El tai chi y el chi kung son dos ejemplos paradigmáticos de un tipo de ejercicio físico o gimnasia psicocorporal que expresa toda una filosofía de vida. Pertenecientes a la antigua tradición taoísta china, sólo desde el siglo pasado su práctica se ha convertido en una constante en muchos lugares del resto del mundo.

Practicada con cierta regularidad, esta gimnasia produce enormes beneficios a la persona, entre las que se encuentran la relajación del cuerpo y la mente, la mejora del equilibrio y la flexibilidad, la coordinación, el reforzamiento del sistema inmunológico, así como un mayor aporte energético a través del trabajo y la conciencia respiratoria.

Con el tiempo, también puede convertirse en un camino de crecimiento personal, interior, en el que la persona progresivamente se va haciendo más presente y va tomando cada vez más conciencia de sí misma y de su entorno, lo cual ayuda, colabora o refuerza su proceso de apertura al mundo.

La filosofía que subyace al tai chi y al chi kung acaba asentándose en uno mismo, casi de forma natural, pues es el propio cuerpo el que acaba expresando sus principios. Una actitud corporal, un modo de estar físico, expresa una disposición mental y emocional y viceversa. Es decir, que alineando la postura corporal, por ejemplo, podemos ayudar a centrarnos mentalmente. Imaginemos a alguien que sostiene una filosofía ante la vida de apertura, de disponibilidad, pero que luego vemos que sus músculos están contraídos hasta el punto de generar contracturas crónicas y tener una respiración superficial, por ejemplo. O alguien que sostiene la necesidad de comunicarse y expresarse libremente, pero después tiene la cabeza y la mirada en dirección al suelo. En estos casos, podemos observar fácilmente que no hay coherencia entre su actitud corporal y su expresión verbal. Y, es más, casi podríamos afirmar que su lenguaje corporal está siendo más veraz que lo que dice con palabras.

Moverse con sencillez, fluyendo con la corriente del momento presente. Quitando todo lo innecesario, lo ornamental, siendo precisos en nuestro enfoque. Con claridad, fuerza y suavidad. Afrontando la dificultad, el conflicto, al oponente, desde la eficaz precisión del guerrero interior. Con calma, respirando, atentos, alegres, sinceros.

 

¿Qué es el Chi Kung?

El chi kung es una práctica corporal y energética basada en los principios de la filosofía taoísta y la Medicina Tradicional China, cuyo objetivo es fomentar la salud, la vitalidad y la espiritualidad.

El carácter chi (qi) suele traducirse por “aliento” o “energía” (equivale al prana del yoga), mientras que kung (gong)se refiere a “trabajo” o “cultivo”; de esta forma, chi kung puede traducirse como trabajo o cultivo de la energía.

La importancia de la regulación y el cultivo energético radica en que somos principalmente energía, y cuando ésta está equilibrada (a nivel físico, mental, emocional, etc) estamos sanos, vitales y disponibles; por contra, cuando se producen desequilibrios aparece la enfermedad y nos encerramos en nosotros mismos.

Con el chi kung vamos aflojando las tensiones y relajando el cuerpo a través de ejercicios suaves, meditaciones de pié, sentados o estirados, para poder regular nuestra energía, silenciar el diálogo mental y conectar con estados más profundos de ser. 

A un nivel más profundo, el chi kung es un camino de alquimia interior que busca refinar la energía para retornar al origen, fundirse con el Tao, ser uno con la naturaleza.

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El origen del chi kung es muy antiguo. Yves Requena, en su conocido libro Qi Gong. Gimnasia china para la salud y la longevidad, menciona que en el Nei Jing, “la biblia de los acupuntores”, aparecen algunas de las prescripciones del médico Qi Bo al famoso emperador amarillo, Huang Di, en los albores de su civilización – alrededor del 2600 a.C. – en forma de ejercicios físicos y energéticos similares a lo que hoy conocemos por chi kung (el nombre chi kung es más reciente)

En cuanto a los tipos de chi kung, se habla de que en sus inicios se distinguían cinco escuelas: la médica, la taoísta, la budista, la confuciana y la marcial. Sin embargo, esta estructura sirve a título académico, por así decir, pues en la práctica ha habido mucha más mezcla y fusión en cuanto a las técnicas de lo que refleja esta partición, además de que las mismas prácticas podían ser enfocadas a diferentes fines, como a la parte médica o a la marcial, por ejemplo.

Sin ánimo de caer en una excesiva simplificación, actualmente sí podríamos establecer dos vertientes más o menos diferenciadas. Sería el nei gong, o trabajo interno, y el wei gong, o trabajo externo, en función de si nos enfocamos más en un tipo de prácticas enfocadas en lo energético o más en lo físico. De todas formas, hay que tener en cuenta que la mentalidad china, que gira alrededor de la noción de yin yang, no establece unas dicotomías tan rígidas como hacemos en la mentalidad occidental, con lo que diferenciar las prácticas energéticas de las físicas como si fueran dos cosas separadas no es del todo correcto. Sirva simplemente para entender que el chi kung se puede enfocar en diferentes direcciones.

¿Cuál es la diferencia entre el Tai Chi y el Chi Kung?

Muchas personas preguntan cuál es la diferencia entre el tai chi y el chi kung.

La respuesta remite al origen marcial del tai chi (que técnicamente se denominaría tai chi chuan). Mientras que el tai chi chuan es un arte marcial, el chi kung no. Es verdad que hay chi kung marcial, y en las artes marciales se utiliza el trabajo con la energía del chi kung, pero en principio podríamos decir que el chi kung está más enfocado a la parte médica y al desarrollo espiritual.

2 respuestas a “Tai Chi y Chi Kung

  1. Creo que este enfoque mente-cuerpo puede ser muy fecundo, y que se puede trabajar desde la mente al cuerpo y viceversa para cambiar nuestras posturas-actitudes, son dos caras de la misma moneda! Yo por ejemplo me volví más realista cuando aprendí a “tomar tierra”, con las piernas y los pies, eso me fue cambiando desde mi manera de caminar hasta el sentirme más en contacto con lo que sucede en cada momento. También lo sé por mi práctica terapéutica: si la vivencia corporal es fuerte, se trasluce inmediatamente en un cambio de la mente. Os animo a practicar estas técnicas!

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